domingo, 24 de enero de 2010

Casa de un pariente de Porfirio Diaz en Jamay

Esta vieja gloria porfirista luce hoy casi tirada en el suelo; los daños estructurales son irreversibles y está cayéndose.

Lo que alguna vez fue símbolo del poder presidencial, ahora es un edificio en ruinas que por sí mismo se resiste a desaparecer, pues el hombre poco hace para protegerlo; se trata de la hacienda de Maltaraña, que hoy se encuentra en el abandono y casi destruida a causa del paso del tiempo y las inclemencias climáticas. Se ubica en la población conocida como La Palmita o Maltaraña, perteneciente al municipio de Jamay, en donde sus habitantes expresan su preocupación ante el deterioro avanzado que tiene esta hacienda, y en especial el edificio que en varias partes presenta grietas enormes que amenazan con tumbar la vieja estructura.

Indiferencia. «No la valoran, desde hace muchos años ha sido tema de discurso de muchos políticos, también muchos gobernantes han dicho que pronto la restaurarán, pero en los hechos no se ve absolutamente nada, cada día que transcurre los daños se hacen más grandes », señala María Esther Castellanos López, habitante de este poblado. Por su parte José Antonio Romo Andrade, ejidatario de esta zona, revela cómo al paso del tiempo la hacienda de Maltaraña se ha ido consumiendo ante la indiferencia de las autoridades; «la lluvia, el viento y la falta de mantenimiento se la han ido acabando, es un lugar muy bonito que debería ser cuidado y hasta explotado turísticamente por el gobierno, pero no les interesa», señala. La construcción de la hacienda data de finales del siglo antepasado y sobre su edificación se tejen varias historias, una de ellas tiene qué ver con el ex presidente de México Porfirio Díaz, de quien se dice que la construyó para que una sobrina se instalara en ella; otros refieren que uno de sus amoríos fue la primera inquilina de este lugar. Ubicada junto a las aguas del río Lerma, esta casona cuenta con 365 ventanas en su alrededor, colocadas en forma ingeniosa y que le dan una belleza especial, además de proyectar majestuosamente su figura que se mezcla con el sol del oriente por las mañanas. Otras versiones, las que incluso están parcialmente documentadas, refieren que la casona la compró un ex diputado jalisciense y se la regaló al Presidente de la República de principios de siglo, el señor Porfirio Díaz, que ahí acudía a descansar algunos fines de semana. La historia. En La Palmita, municipio de Jamay, la gente también cuenta que el primer dueño fue don Manuel Cuesta Gallardo, uno de los hacendados más prósperos de Jalisco y dueño de la Hidroeléctrica Chapala, de las haciendas de Atequiza, San Juan Buenavista, además de varias haciendas a lo largo del norte del lago de Chapala. Con la compra de las tierras de ciénega, Manuel Cuesta abrió el paso para la desecación parcial de la ciénega para utilizar el fértil suelo en la agricultura en bien de la gente de la región; se dice también que compró la hacienda de La Palma en 1896 a la sociedad ocotlense Velázquez- Orozco. Poco después que consiguió los recursos para la desecación de la ciénega, don Manuel quería estar cerca de las obras de desecación por el lado norte. En 1907, en los primeros meses, los Castellanos de Ocotlán, dueños de la hacienda de Briseñas, le vendieron la casa en 37 mil pesos, con ella iban las tierras de Maltaraña y la boca del río con su brazo interior hacia el lago de Chapala. Abandonada. En esta vieja gloria porfirista que luce hoy casi tirada en el suelo los daños estructurales son irreversibles, está cayéndose, según los vecinos de aquella población ribereña. Es un lugar donde se conservan aún viejas máquinas agrícolas diseminadas por el campo y la casa tiene algunas puertas, ventanas y otros accesorios originales pero deteriorados. Lo único que se hizo recientemente en torno a este lugar ocurrió a principios del presente año, se trata de un proyecto rector para la hacienda y consistió en un levantamiento fotográfico arquitectónico de los deterioros que presenta el inmueble en cada uno de sus espacios que lo conforman, levantamiento de las fábricas, es decir, materiales y sistemas constructivos, diagnóstico y por último el proyecto de intervención. Sin embargo, se trata apenas de un proyecto, «como éste se han elaborado decenas desde hace ya varios años y nunca se hacen realidad, todo se archiva y al paso del tiempo de nuevo se hace nada, hasta que alguien de afuera, algún periódico, asoma otra vez los ojos y se vuelve a dar declaraciones», señala Manuel Godínez Rojas, habitante de Maltaraña.

Desaprovechada. La hacienda de Maltaraña es una edificación de extraordinaria belleza y una de las más representativas del estado de arquitectura hacendaria. Por desgracia su estado de conservación es malo, al grado de estar latente el riesgo de un colapso, ya que tiene décadas sin realizarse labores de mantenimiento. Actualmente el municipio de Jamay no tiene un espacio adecuado para desarrollar actividades artísticas y culturales y es por ello que muchos eventos de esta naturaleza, como exposiciones temporales y permanentes, obras de teatro, danza, etcétera se tienen que presentar en otros municipios, dejando a la población de Jamay sin el beneficio de este tipo de manifestaciones artísticas. Beneficios. De realizarse la restauración del viejo edificio se estaría garantizando una adecuada intervención para este tipo de construcciones y se habilitaría una edificación que cubre las necesidades de superficie, iluminación, ventilación, etcétera, beneficiando a un promedio de 1,500 personas. En La Palmita, en la ribera occidental del río Lerma, el tiempo y el abandono acaban lentamente con la finca de Maltaraña, que se encuentra en pésimas condiciones. Para constatar el deterioro de este lugar no se necesita ser perito especializado, basta con ver desde afuera su estructura. Las paredes en color rosa registran fisuras enormes en casi todas partes y éstas se combinan con el graffiti que ahí han dejado los vándalos, además en la parte superior del edificio se puede ver zacate que solo ha crecido, entre la gran capa de tierra que se acumula. Las puertas de madera están desprendiéndose, algunas son originales y completamente en el suelo se desintegran con el paso del tiempo, muchas ventanas están abiertas y contrario a como ocurre en otros edificios abandonados en los que se introducen mendigos o malvivientes, ahí ni siquiera ellos se meten, pues temen que se derrumbe y los aplaste la pesada y vieja estructura.

La hacienda de Maltaraña, hoy se encuentra en el abandono y casi destruida, aquella vieja gloria porfirista está hoy casi tirada en el suelo. Los daños estructurales son irreversibles, está cayéndose. Según los vecinos de aquella población ribereña, la casona la compró un ex diputado jalisciense. Es un lugar donde se conservan aún viejas máquinas agrícolas diseminadas por el campo y la casa tiene algunas puertas, ventanas y otros accesorios originales.

En La Palmita, municipio de Jamay, se encontraba una de las fincas porfiristas más bellas de la época, la casa de don Manuel Cuesta Gallardo, uno de los hacendados más prósperos de Jalisco y dueño de la Hidroeléctrica Chapala, de las haciendas de Atequiza, San Juan Buenavista.

Dueño de varias haciendas a lo largo del norte del lago de Chapala, frecuentaba Maltaraña por ser la mejor y la más bella finca. Don Manuel fue quien desecó las lagunas de Pajacuarán, Guaracha y parte del lago de Chapala, tirando un bordo de contención desde su hacienda de La Palma, hasta Maltaraña con sendos contratos que le dejaron una millonada desde que inició el proyecto en 1900, que será materia de otros espacios.

En 1906 fueron despojadas las comunidades indígenas de San Pedro Caro, Sahuayo y Pajacuarán mediante convenios con don Manuel Cuesta Gallardo y el entonces representante del gobierno porfirista de Michoacán el Lic. David Franco Reyes. Contratos que tenemos a la vista y que son interesantes, pero donde se cometieron abusos terribles contra las poblaciones.

Con la toma de las tierras de ciénega, Manuel Cuesta consumó el despojo a las comunidades y se abrió el paso para la desecación de la ciénega para usufructo de los latifundistas y de los hacendados de la región. Compró la hacienda de La Palma en 1896 a la sociedad ocotlense Velázquez-Orozco.

Poco después que consiguió los recursos para la desecación de la ciénega, don Manuel quería estar cerca de las obras de desecación por el lado norte. En 1907 en los primeros meses, los Castellanos de Ocotlán, dueños de la hacienda de Briseñas, le vendieron la casa en 37 mil pesos, con ella, iban las tierras Maltaraña y la boca del río con su brazo interior hacia el lago de Chapala.

Las lenguas viperinas de aquellos años, dicen que don Manuel tenía sus amoríos con una bellísima mujer tapatía que la historia la recuerda como María Victoria. Obviamente, se dice que no era su nombre y que era una dama que pocas veces se le veía el rostro. Para ella fue comprada la casona estilo francés de Maltaraña. Allí iba ella con el soltero más codiciado de Jalisco a pasar sus días entre las aguas del Lerma. De allí que muchas personas le conozcan a la casa con el nombre de aquella dama que hoy continúa en el anonimato.

La finca de don Manuel Cuesta, dice la historia jalisciense, que no fue comprada para él, sino para ella. El amor entre Manuel y María Victoria, hacen de la casa una historia romántica del porfiriato.

3 comentarios:

  1. ES UNA LASTIMA Q EL GOBIERNO NO LA RESTAURE NO HAY OTRA CASA MAS BONITA EN JALISCO Y LA GENTE DE LA RIBERA DE CHAPALA NI SIQUIERA SABE Q EXISTE YO FUI AYER Y CAD VEZ ESTA PEOR DIFUNDAN EESTO EN LOS PERIODICOS

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  2. Yo se la otra parte de la historia entre Manuel Cuesta Gallardo y la mujer misteriosa Maria Victoria, parte de su vida y el fruto de ese gran amor, y de ese fruto el nacimiento de una artista y escritora que no dire el nombre, pero se parte de esa historia y un algunos detalles minimos, yo puedo decirselos si usted me cuenta los otros detalles de ese gran amor...
    Mi correo es je_aimemoi_le_violon@hotmail.com


    Atte: Una descendiente

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  3. Yo se la otra parte de la historia entre Manuel Cuesta Gallardo y la mujer misteriosa Maria Victoria, parte de su vida y el fruto de ese gran amor, y de ese fruto el nacimiento de una artista y escritora que no dire el nombre, pero se parte de esa historia y un algunos detalles minimos, yo puedo decirselos si usted me cuenta los otros detalles de ese gran amor...
    je_aimemoi_le_violon@hotmail.com

    Atte: La descendiente

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