domingo, 24 de enero de 2010

Construccion de la Rotonda de los Jalisciences Ilustres


Este monumento clásico de nuestra Noble y Leal Ciudad de Guadalajara, se encuentra en el espacio que ocupara el templo de La Soledad. Se ubica en las confluencias de las avenidas Alcalde e Hidalgo y las calles de Liceo e Independencia, a un costado de la Catedral Metropolitana.
Su historia inicia en marzo de 1947, cuando asume el Poder Ejecutivo del Estado el Licenciado Jesús González Gallo, dándose a la tarea de modernizar la capital decreta la Ley para el Mejoramiento Urbano de Guadalajara, otorgando la obra al Ingeniero Miguel Aldana Mijares, siendo el proyecto original del Arquitecto Vicente Mendiola.
Se entrega al Gobierno la Rotonda ya terminada el 31 de diciembre de 1952. Teniendo cambios en el proyecto original, puesto que se pretendía construir una cúpula en la que el pintor jalisciense, José Clemente Orozco, realizará un mural, pero su muerte en el año de 1948 y la premura del tiempo no lo hicieron posible.
La Rotonda contiene en su centro un pebetero que se enciende especialmente en la noche o en el traslado de restos de algún destacado jalisciense. Consta de 17 columnas estriadas sin base ni capitel y en su interior se encuentran 98 urnas. Su jardín circundante se embellece con las estatuas de diversos próceres jaliscienses que sobresalieron por su participación en el desarrollo de la Ciudad, quedando como símbolo para la posteridad.
En marzo de 1953 el Licenciado Agustín Yáñez en gestión, promueve en decreto la Ley para Honrar la Memoria de los Jaliscienses Ilustres, y se autoriza el traslado de restos de los destacados: Fray Antonio Alcalde, General Silverio Núñez, Doctor Ignacio Herrera y Cairo, Insurgente Pedro Moreno, Doctor Valentín Gómez Farías y el Licenciado Ignacio L. Vallarta.
Pero no fue hasta el 27 de octubre de 1961 cuando se efectuó el primer traslado de los restos al mausoleo, correspondiéndole el honor al educador y benefactor Manuel López Cotilla.
Por costumbre se nombraba como Rotonda de los Hombres Ilustres, pero por ley se considera Rotonda de los Jaliscienses Ilustres y, más aún, cuando se ingresaron los restos de la primera mujer, la Doctora Irene Robledo el 10 de octubre de 2000.
En el anillo superior de cantera que sostienen las columas hay una frase que reza "Jalisco a sus Hijos Esclarecidos"

Ahí descansan los restos de algunos Jaliscienses Ilustres como:
José Clemente Aguirre Ayala
Luis Barragán Morfín
Ramón Corona Madrigal
José Silvestre Juan Nepomuceno Agustín de la Rosa y Serrano
Enrique Díaz de León
Manuel Macario Diéguez Lara
Gabriel Flores García
Jacobo Gálvez
Valentín Gómez Farías
Enrique González Martínez
Manuel López Cotilla
Ignacio Jacobo Magaña
Pedro Moreno González
Leonardo Oliva
José Clemente Orozco
Mariano Otero
Luis Pérez Verdía
Irene Robles García
Ángel Romero Llamas
Gerardo Suárez
Ignacio Luis Vallarta
José Guadalupe Zuno Arce


Texto por: Margarita Martín del Campo H.
Fotogarfo: Anonimo
Documento: Acervo del H. Ayuntamiento de Guadalajara

Chapala antigua

Chapala durante una inundacion a principios del siglo XX (Increible, sí tenía agua, hoy creo que hasta camellos alquilan en el desierto de Chapala)
El lago de Chapala es un embalse natural situado entre los estados de Jalisco y Michoacán. Es el más grande de México al contar con 1,112 km², con una profundidad de aproximadamente 9 metros.

Chapala Antigua

Embarcaciones a vela que surcaron en el siglo XIX el mar Chapalico, como lo llamáran los antiguos pobladores.

Chapala Antigua


Analizando la foto en el lado izquierdo se observa el cerro y al lado derecho los arboles del camellon de la avenida, justo al frente del hotel ( que seguramente era el Hotel “Arzapalo" propiedad de Don Ignacio Arzapalo, detrás estaría el Hotel Nido, hoy palacio municipal de Chapala, además se aprecia la playa y las bancas sobre el malecon.

¿Donde estas Chapala?

Chapala Antigua

Foto que muestra la sociedad del siglo XIX bañandose en las cristalinas aguas del lago de Chapala el lago mas grande de México y se encuentra a cuarenta y cinco kilometros al sur de Guadalajara y tiene una superficie de 1,112 kms cuadrados y una profundidad maxima de 9 mts. Tiene forma alargada aproximadamente de 70 kms por 20 kms en su parte más ancha. Cabe remarcar la belleza de las aguas del lago que hasta Porfirio Diaz las visitaba regularmente y Gustavo Diaz Ordaz tenia su casa a las orillas del lago.

Casa de un pariente de Porfirio Diaz en Jamay

Esta vieja gloria porfirista luce hoy casi tirada en el suelo; los daños estructurales son irreversibles y está cayéndose.

Lo que alguna vez fue símbolo del poder presidencial, ahora es un edificio en ruinas que por sí mismo se resiste a desaparecer, pues el hombre poco hace para protegerlo; se trata de la hacienda de Maltaraña, que hoy se encuentra en el abandono y casi destruida a causa del paso del tiempo y las inclemencias climáticas. Se ubica en la población conocida como La Palmita o Maltaraña, perteneciente al municipio de Jamay, en donde sus habitantes expresan su preocupación ante el deterioro avanzado que tiene esta hacienda, y en especial el edificio que en varias partes presenta grietas enormes que amenazan con tumbar la vieja estructura.

Indiferencia. «No la valoran, desde hace muchos años ha sido tema de discurso de muchos políticos, también muchos gobernantes han dicho que pronto la restaurarán, pero en los hechos no se ve absolutamente nada, cada día que transcurre los daños se hacen más grandes », señala María Esther Castellanos López, habitante de este poblado. Por su parte José Antonio Romo Andrade, ejidatario de esta zona, revela cómo al paso del tiempo la hacienda de Maltaraña se ha ido consumiendo ante la indiferencia de las autoridades; «la lluvia, el viento y la falta de mantenimiento se la han ido acabando, es un lugar muy bonito que debería ser cuidado y hasta explotado turísticamente por el gobierno, pero no les interesa», señala. La construcción de la hacienda data de finales del siglo antepasado y sobre su edificación se tejen varias historias, una de ellas tiene qué ver con el ex presidente de México Porfirio Díaz, de quien se dice que la construyó para que una sobrina se instalara en ella; otros refieren que uno de sus amoríos fue la primera inquilina de este lugar. Ubicada junto a las aguas del río Lerma, esta casona cuenta con 365 ventanas en su alrededor, colocadas en forma ingeniosa y que le dan una belleza especial, además de proyectar majestuosamente su figura que se mezcla con el sol del oriente por las mañanas. Otras versiones, las que incluso están parcialmente documentadas, refieren que la casona la compró un ex diputado jalisciense y se la regaló al Presidente de la República de principios de siglo, el señor Porfirio Díaz, que ahí acudía a descansar algunos fines de semana. La historia. En La Palmita, municipio de Jamay, la gente también cuenta que el primer dueño fue don Manuel Cuesta Gallardo, uno de los hacendados más prósperos de Jalisco y dueño de la Hidroeléctrica Chapala, de las haciendas de Atequiza, San Juan Buenavista, además de varias haciendas a lo largo del norte del lago de Chapala. Con la compra de las tierras de ciénega, Manuel Cuesta abrió el paso para la desecación parcial de la ciénega para utilizar el fértil suelo en la agricultura en bien de la gente de la región; se dice también que compró la hacienda de La Palma en 1896 a la sociedad ocotlense Velázquez- Orozco. Poco después que consiguió los recursos para la desecación de la ciénega, don Manuel quería estar cerca de las obras de desecación por el lado norte. En 1907, en los primeros meses, los Castellanos de Ocotlán, dueños de la hacienda de Briseñas, le vendieron la casa en 37 mil pesos, con ella iban las tierras de Maltaraña y la boca del río con su brazo interior hacia el lago de Chapala. Abandonada. En esta vieja gloria porfirista que luce hoy casi tirada en el suelo los daños estructurales son irreversibles, está cayéndose, según los vecinos de aquella población ribereña. Es un lugar donde se conservan aún viejas máquinas agrícolas diseminadas por el campo y la casa tiene algunas puertas, ventanas y otros accesorios originales pero deteriorados. Lo único que se hizo recientemente en torno a este lugar ocurrió a principios del presente año, se trata de un proyecto rector para la hacienda y consistió en un levantamiento fotográfico arquitectónico de los deterioros que presenta el inmueble en cada uno de sus espacios que lo conforman, levantamiento de las fábricas, es decir, materiales y sistemas constructivos, diagnóstico y por último el proyecto de intervención. Sin embargo, se trata apenas de un proyecto, «como éste se han elaborado decenas desde hace ya varios años y nunca se hacen realidad, todo se archiva y al paso del tiempo de nuevo se hace nada, hasta que alguien de afuera, algún periódico, asoma otra vez los ojos y se vuelve a dar declaraciones», señala Manuel Godínez Rojas, habitante de Maltaraña.

Desaprovechada. La hacienda de Maltaraña es una edificación de extraordinaria belleza y una de las más representativas del estado de arquitectura hacendaria. Por desgracia su estado de conservación es malo, al grado de estar latente el riesgo de un colapso, ya que tiene décadas sin realizarse labores de mantenimiento. Actualmente el municipio de Jamay no tiene un espacio adecuado para desarrollar actividades artísticas y culturales y es por ello que muchos eventos de esta naturaleza, como exposiciones temporales y permanentes, obras de teatro, danza, etcétera se tienen que presentar en otros municipios, dejando a la población de Jamay sin el beneficio de este tipo de manifestaciones artísticas. Beneficios. De realizarse la restauración del viejo edificio se estaría garantizando una adecuada intervención para este tipo de construcciones y se habilitaría una edificación que cubre las necesidades de superficie, iluminación, ventilación, etcétera, beneficiando a un promedio de 1,500 personas. En La Palmita, en la ribera occidental del río Lerma, el tiempo y el abandono acaban lentamente con la finca de Maltaraña, que se encuentra en pésimas condiciones. Para constatar el deterioro de este lugar no se necesita ser perito especializado, basta con ver desde afuera su estructura. Las paredes en color rosa registran fisuras enormes en casi todas partes y éstas se combinan con el graffiti que ahí han dejado los vándalos, además en la parte superior del edificio se puede ver zacate que solo ha crecido, entre la gran capa de tierra que se acumula. Las puertas de madera están desprendiéndose, algunas son originales y completamente en el suelo se desintegran con el paso del tiempo, muchas ventanas están abiertas y contrario a como ocurre en otros edificios abandonados en los que se introducen mendigos o malvivientes, ahí ni siquiera ellos se meten, pues temen que se derrumbe y los aplaste la pesada y vieja estructura.

La hacienda de Maltaraña, hoy se encuentra en el abandono y casi destruida, aquella vieja gloria porfirista está hoy casi tirada en el suelo. Los daños estructurales son irreversibles, está cayéndose. Según los vecinos de aquella población ribereña, la casona la compró un ex diputado jalisciense. Es un lugar donde se conservan aún viejas máquinas agrícolas diseminadas por el campo y la casa tiene algunas puertas, ventanas y otros accesorios originales.

En La Palmita, municipio de Jamay, se encontraba una de las fincas porfiristas más bellas de la época, la casa de don Manuel Cuesta Gallardo, uno de los hacendados más prósperos de Jalisco y dueño de la Hidroeléctrica Chapala, de las haciendas de Atequiza, San Juan Buenavista.

Dueño de varias haciendas a lo largo del norte del lago de Chapala, frecuentaba Maltaraña por ser la mejor y la más bella finca. Don Manuel fue quien desecó las lagunas de Pajacuarán, Guaracha y parte del lago de Chapala, tirando un bordo de contención desde su hacienda de La Palma, hasta Maltaraña con sendos contratos que le dejaron una millonada desde que inició el proyecto en 1900, que será materia de otros espacios.

En 1906 fueron despojadas las comunidades indígenas de San Pedro Caro, Sahuayo y Pajacuarán mediante convenios con don Manuel Cuesta Gallardo y el entonces representante del gobierno porfirista de Michoacán el Lic. David Franco Reyes. Contratos que tenemos a la vista y que son interesantes, pero donde se cometieron abusos terribles contra las poblaciones.

Con la toma de las tierras de ciénega, Manuel Cuesta consumó el despojo a las comunidades y se abrió el paso para la desecación de la ciénega para usufructo de los latifundistas y de los hacendados de la región. Compró la hacienda de La Palma en 1896 a la sociedad ocotlense Velázquez-Orozco.

Poco después que consiguió los recursos para la desecación de la ciénega, don Manuel quería estar cerca de las obras de desecación por el lado norte. En 1907 en los primeros meses, los Castellanos de Ocotlán, dueños de la hacienda de Briseñas, le vendieron la casa en 37 mil pesos, con ella, iban las tierras Maltaraña y la boca del río con su brazo interior hacia el lago de Chapala.

Las lenguas viperinas de aquellos años, dicen que don Manuel tenía sus amoríos con una bellísima mujer tapatía que la historia la recuerda como María Victoria. Obviamente, se dice que no era su nombre y que era una dama que pocas veces se le veía el rostro. Para ella fue comprada la casona estilo francés de Maltaraña. Allí iba ella con el soltero más codiciado de Jalisco a pasar sus días entre las aguas del Lerma. De allí que muchas personas le conozcan a la casa con el nombre de aquella dama que hoy continúa en el anonimato.

La finca de don Manuel Cuesta, dice la historia jalisciense, que no fue comprada para él, sino para ella. El amor entre Manuel y María Victoria, hacen de la casa una historia romántica del porfiriato.

Casa Clover Dawn


Los dueños de la Compañia de Vapores del Lago de Chapala, propiedad del escoces Duncan Cameron, tenian una casa en Guadalajara llamada Clover Lawn y una Finca veraniega en Chapala que Alberto Braniff, ahijado de Porfirio Diaz, rebautizó como Casa Braniff, igual a la que tenía en la Ciudad de México pero de estilo muy distinto. No sabemos como cambió de dueño pero pensamos que fue por la revuelta revolucionaria.

En lo que se refiere a la casa Clover Lawn, hasta donde se, fue adquirida hace mucho por Don. Jesus Alvarez del Castillo, fundador del periodico El Informador, y sigue en posesión de sus herederos.

La casa Clover Lawn


Es una de las más singulares casas en Guadalajara, su estilo es inconfundible y muchos sabemos donde está pero no tenemos más datos. Clover Lawn significa algo así como jardín de tréboles lo cual puede explicarse un poco con el extenso jardín que la acompaña.

La casa tiene muchos detalles que la hacen única en su tipo en esta ciudad, si bien algunas otras tienen coincidencias, ninguna tiene la atracción de Clover Lawn. Sus techos a dos aguas de pendiente pronunciada y sus tejas le dan parte de su atractivo. Además de los adornos en madera en los vértices.

Chapala Antigua (casa Braniff)

La finca más clasica de Chapala a principios del siglo XX La Casa Braniff

En sus orígenes Chapala o Chapallan fue un asentamiento prehispánico cuya antigüedad más remota es encontrada en el siglo XII de nuestra era, cuando una migración de tribus de origen náhuatl provenientes del noroeste del país, tocaron estas latitudes, encontrando la ribera norte del lago sumamente poblada, como lo refiere Fray Antonio Tello, fraile y cronista franciscano.

Cuatro siglos más tarde, en el año 1524, con el contacto de los indígenas cocas y cazcanes con el franciscano Fray Juan de Padilla y el soldado español Alonso de Avalos, el señorío de Chapallan fue reconocido como parte del Nuevo Mundo.

Fruto de la labor de evangelización de los franciscanos Fray Miguel de Bolonia, Fray Martín de Jesús o de la Coruña y Fray Juan de Amolón, se construyeron en 1531 con zacate y adobes el Convento, el Hospital – en el lugar que ocupa la capilla de Nuestra Señora del Rosario- de Axixic (Ajijic), y la iglesia de Tlayacapán (San Antonio); en 1548 el Convento de Chapallan (Chapala). Las Parroquias de Chapala y Ajijic así como la capilla de Nuestra Señora del Rosario fueron levantadas en el siglo XVIII con motivo de la secularización de los edificios religiosos a los franciscanos por parte de la Arquidiócesis de Guadalajara.

Durante los siglos XVI al XVIII Chapala fue una encomienda “a medias” con la Corona española poblada en su mayoría por indígenas, apareciendo la colonización europea prácticamente a finales del siglo XVII.

Durante la Independencia operó en esta zona del Lago, José Encarnación Rosas, originario de Chapala. Rosas con 200 hombres y auxiliado por las fuerzas de José Santa Ana, el 1º de noviembre de 1812 se enfrentó cerca de La Barca a José Antonio Serrato al que derrotó y le quitó 300 fusiles.

Rosas en su correría independentista actuó al lado del rico hacendado Luis Macías, conocido por los aborígenes como “El Brigadier”, así como con el párroco de Ocotlán, Marcos Castellanos y el aborigen José Santa Ana, originario de Mezcala.

En este último lugar sostuvieron una de las más cruentas luchas de la insurgencia, que llenó de gloria a jefes y soldados, siendo indios la mayor parte de estos, cuyo amor a la causa de la liberación dio a esas huestes tantas victorias. El 25 de noviembre de 1816 se firmó la capitulación, que vino a dar término a una de las hazañas más gloriosas de la guerra de Independencia.

De 1825 a 1838 perteneció al 3er. Cantón de La Barca, posteriormente al 1er. Cantón de Guadalajara.

El 27 de marzo de 1824 se le concede el título de villa a Chapala, en la proposición quinta del Plan de División Territorial del Estado.

Es a partir de 1885 cuando Chapala empieza a desarrollarse como centro turístico.

Por decreto número 747 del 30 de diciembre de 1896, se erigen en 7º cantón las municipalidades de: Chapala, Tlajomulco, Ixtlahuacán de los Membrillos, Tuxcueca y Tizapán el Alto; siendo Chapala la cabecera.

Otra oleada inmigratoria tendría lugar a finales del siglo XIX con la llegada de gentes del extranjero que atraídos por la belleza de la ribera y las bondades de su clima, construyeron las primeras fincas “veraniegas” que poco a poco fueron transformando el paisaje de esta “aldea de pescadores” como lo mencionaba el Padre Orozco cuando llegó a este lugar a finales del siglo XIX.

Estas fincas de estilo europeo construidas entre los años de 1878 y 1920 tomaron asiento hacia el oriente y poniente de la Parroquia de San Francisco de Asís sobre la orilla y sobre la calle que desemboca en el embarcadero contrastando su arquitectura con el paisaje: frente del Primer Hotel, el “Arzapalo” (cubierto por el Mirador del Restaurante Beer Garden), la Casa Braniff (hoy Restaurante Cazadores), la Casa del Arq. Luis Barragán (costado sur del Supermercado sobre la avenida Madero), el Hotel Palmera (hoy Hotel Nido) y el Hotel Niza (hoy Banco BITAL) ambos sobre la avenida Madero.

Sobre la calle Hidalgo se encuentran las Villas Bell, Villa Josefina, Villa Niza, Villa Tlalocán, Villa Ferrara, Villa San José, Villa Adriana y la Villa Montecarlo (ahora Hotel). En el extremo sur de la calle Aquiles Serdán se localizan Mi Pulman, Villa Aurora, Villa Ave María, frente al Lago se aprecian la Casa Capetillo, y la Villa Paz. Asimismo sobre el Paseo Ramón Corona se ubican dos fincas de finales del siglo XIX.

Construidos entre las dos primeras décadas del siglo XX, el Palacio Municipal y la antigua estación del primer y único servicio de ferrocarril que operó y comunicó a Chapala a través de la ciudad de Guadalajara hacia el norte del país, y a través de la ciudad de México con el resto del mundo.

El edificio de la Antigua Estación de Ferrocarril además de ser considerado el baluarte de la ciudad, representa el despegue de la Gran Época de la Ribera Chapálica. Con la introducción del ferrocarril, se proporcionaron mejores alternativas tanto para el desarrollo económico de la población así como la de realizar un “paseo de placer y no de sacrificio”, pues el ferrocarril era más cómodo que el viaje a paso de mula o caballo o de las primeras diligencias que tardaban hasta 12 horas, o los primeros autobuses “Wichita” de llantas duras y que cubrían en 5 horas la distancia que el tren lo hacía en sólo 3 horas.

El 2 de abril de 1931 se suprime la municipalidad de Chapala, agregándose a Guadalajara y queda como comisaría municipal, hasta que el 22 de julio de 1939 por decreto número 4,565 se eleva de nuevo a la categoría de municipio.

Por decreto número 8,616, publicado el 1º de septiembre de 1970, se eleva a la categoría política de ciudad la Villa de Chapala.

El propietario de esta casa era Alberto Braniff quien nacio en mexico, hijo de Thomas Braniff quien vino de Estados Unidos a participar en la construcción del ferrocarril México-Veracruz
El 8 de Enero de 1910 inicia la Historia de la Aviación en México. En un breve vuelo el joven deportista y acaudalado mexicano Alberto Braniff se convirtió en el primer hombre en volar un avión propulsado a motor en toda Latinoamérica, un avión Voissin sirvió para tal efecto. Una vez que se hicieron los arreglos necesarios para tratar de obtener la mayor potencia posible de su endeble motor se realizó el vuelo en los llanos de Balbuena (donde hoy se encuentra el Aeropuerto Internacional de la Cd. de México).

No queda claro si tuvo parentezco con los texanos dueños de la Braniff Airways

Arcos a la entrada de Guadalajara

A finales de los 30´s, en donde hoy está la fuente-glorieta de la Minerva, eran llanos sembrados de maíz donde solo se vislumbrara la carretera Panamericana ; la México-Guadalajara y la de Barra de Navidad-Guadalajara. Los únicos edificios construidos era el Observatorio Meteorológico, el club Campestre o Country Club y muy pocas residencias de los tapatíos que buscaban soledad y silencio. El único medio de transporte que llegaba hasta ese lugar tan apartado, era un tranvía, que era casi exclusivo para el servicio de los socios del club. Ahí se levantaba un monumento a los viajeros que llegaban a esta Perla Tapatía, era un arco de estructura de fierro armado y adornado con el escudo de la ciudad ; en pie de sus columnas había unos artísticos arbotantes de cemento armado y adornaba en su parte superior faroles muy al estilo colonial. En su parte céntrica se leía "Guadalajara" y en todo este conjunto relucían una hermosas jardineras adornadas con azulejos de Tlaquepaque, el autor de este monumento fue el ingeniero y arquitecto Aurelio Aceves.

Al paso del tiempo esta estructura metálica le dio paso al edificio de piedra y cal que vemos actualmente, el cual luce su doble arco de 8 metros y 14 de altura total ; en su segunda planta hay un salón que le sirvió de estancia a principios de los cuarentas a la oficina de Turismo y el 18 de marzo de 1959 se instaló la "Sala de Banderas" que constaba de todos esos emblemas patrios de los países de América. Se comenzaron a construir estos arcos allá por los años 1939-41 en conmemoración de los 400 años de la fundación de la ciudad (1542) y fue gestión del gobierno del licenciado Silvano Barba González por iniciativa del secretario de gobierno Víctor Prieto González Llamas (fue quien colocó los bustos en avenida Américas) ; mostrando su ornamentación azulejos amarillos y azules colocados muy al estilo de los años cuarenta y en sus dos columnas laterales resaltan dos fuentes empotradas con sus enormes cabezas de pescado talladas en cantera donde sale disparado el preciado líquido. A sus siete ventanas las enmarcan molduras y tienen incrustadas en su parte media el escudo de la ciudad, albergando hoy las oficinas de turismo nuevamente.

Este arco también es símbolo de nuestra ciudad, vigila el incesante tráfico que por su interior pasa. Y para cerrar con broche de oro a los costados de estos arcos hay dos bellas plazoletas, donde se encuentran las estatuas de Mariano Azuela y José Clemente Orozco ; esculturas trabajadas en cantera negra y están sobre un pedestal de cantera amarilla. El monumento de Orozco se encuentra frente a la que fue su casa, construida por el ingeniero Edmundo Ponce (hoy convertida en museo).

Arcos de guadalajara


El anuncio es de un refresco que creo todavía se vende por ahí, es el Ginger Ale de la refresquera Canada Dry, precisamente por ese rumbo estaba la embotelladora, para ser más exacto, era en lo que hoy es el hotel Fiesta Americana, tiempo despues en ese mismo sitio estuvo la agencia de automoviles Borgward... que luego dejaron de venderse en México.

El Ayuntamiento de Guadalajara expidió el primer reglamento para el sitio de los coches de provincia el 13 de mayo de 1833 y tuvo vigencia de inmediato, pues como estos coches iban aumentando mucho en la ciudad, era necesario un orden. Este reglamento es casi una réplica del formulado para los coches de alquiler en la ciudad de México, el 7 de diciembre de 1802.

El artículo primero establecía que los coches se situaran en la Plaza de la Soledad (hoy la Rotonda), desde la siete de la mañana hasta las doce y media, y desde las tres de la tarde hasta las nueve de la noche.

Art. 2o.- No se permitirá en el sitio, coche alguno que no sea decente, ni tampoco poco cerrados o con adornos que impiden el registro de las personas que conozcan.
Art. 3o.-Tampoco se permitirán los que no tengan corrientes las llaves de las portezuelas, con juegos o ruedas de diversos colores amarradas con mecates, con guarniciones indecentes, troncos de diversa especie o de distintos colores que sean mansos hechos al tiro a fin de evitar desgracias... ni tampoco animales viejos e inútiles. .
Art. 4o.- Los coches se distinguirán por numeración, fijándose en el interior de la portezuela izquierda el número respectivo formado de paño, de color opuesto al del forro que tengan
Art. 5o.- No podrán ocuparlos más de cinco personas grandes, seis si entre ellas fueren niños.
Art 6o.- No podrán servir para conducir enfermos de epidemias, ni para trasladar cadáveres; pero estas disposiciones no comprenden a los accidentados improvisadamente en las calles, ni a los heridos que deban conducirse por orden de algún juez.
Art., 7o.- Tampoco podrán conducir por la noche dinero ni transportar otro mueble alguno.
Art., 8o.- Los coches de sitio se alquilarán por horas y medias; hasta las nueve de la noche se pagará a cuatro reales y a dos la media hora. Esta disposición comprende aún el tiempo prefijado incompleto.
Art. 9o.- Servirán los coches por esos precios no sólo dentro de la capital sino una legua fuera de las garitas. En el concepto de que los que estuvieren en diligencias de las doce y media a las tres de la tarde, no podrán retirarse hasta no estar servidas las personas que los ocupen.
Art. 10o.- También pueden ocuparse los coches por días y medios días; se entiende por día, desde las siete de la mañana hasta las nueve de la noche, y se adeudarán cinco pesos seis reales. El medio día de la mañana debe entenderse de las siete a las doce y media, cuyo estipendio será el de dos pesos seis reales, y tres pesos, por el medio día que comprende de las tres a las nueve de la noche.
Art. 11o. - Si los coches se tomaran desde las diez de la noche, hasta las cinco de la mañana, se pagará a diez reales la hora.
Art. l2o.- En caso de competencia sobre quién debe preferirse cuando dos personas lleguen a un tiempo a tomar un coche, siempre que la urbanidad no decida la disputa, se preferirá al que primero tome la llave de la portezuela izquierda.
Art. l3o.- Por ahora y en el entretanto el Honorable Congreso resuelva sobre la pensión que los coches deban pagar, sufragará los gastos del ramo al fondo municipal.
Le siguen más artículos (en total 36), que reglamentan minuciosamente las revisiones periódicas de los coches, las multas que se impondrán, todo lo relativo a la conducta de los cocheros, así como lo que está prohibido hacer. Entre las prohibiciones destaca de pedir gratificación, ni cualquier otro premio, ni aún a pretexto de pronto o mejor servicio, El 10 de marzo de 1834, este reglamento sufrió modificaciones como: Por acuerdo del M.I. Ayuntamiento, se dispuso que los coches de provincia se retirarán del sitio hasta las diez de la noche, pero solamente desde el lº de mayo hasta el 30 de septiembre de cada año. (Art.- lº). El administrador del Sitio que permita abusos será destituido del empleo (Art. 3o). En la misma pena incurrirá el administrador que permita a los cocheros en los ratos libres y de descanso, se entretenga jugando baraja, hablando obscenidades o haciendo otras cosas que ofendan a buena moral.

Teatro Degollado visto desde Catedral

Construido en los terrenos donde había una plazoleta que les servía a los antiguos habitantes del lugar para vender o comprar animales, frutas, verduras, ollas o artículos de manufacturación casera; este tipo de tianguis reunía a las poblaciones vecinas cada cinco días. Dieciséis años duraron las proposiciones hechas al Ayuntamiento de Guadalajara (1838-1854) para que se dotara a la ciudad tapatía de un teatro donde se pudieran cultivar las Bellas Artes como se hacía en otras partes

Y gracias a Antonio Pérez Verdía quien fue el que le dijo al gobernador Santos Degollado que se construyera dicho teatro, llevando el nombre Alarcón, en memoria del literato mexicano Juan Ruíz de Alarcón, estrenándose con la obra "La verdad sospechosa" de dicho autor. Así que el 12 de diciembre de 1855 Santos Degollado firma el decreto y autoriza la construcción. Dentro del mismo decreto se invitaba a todos los arquitectos para que en un mes presentaran planos y al autor del plano que se escogiera se le gratificaría con cien pesos. El único que presentó plano fue Jacobo Gálvez. También en ese famoso decreto se declaraba que debería construirse ese teatro en el patio que estaba dentro de la plaza de San Agustín (algo así como el Parían). Como no había el dinero suficiente se decidió que se vendieran Los Portales así como algunos comercios para solventar los gastos del teatro.

Se pone la primera piedra el 5 de marzo de 1856 y la bendice el canónigo J. Luis Verdía y el 30 de abril del mismo año Jacobo Gálvez hace el contrato con el Ayuntamiento de Guadalajara para hacer todos los proyectos, desarrollar los planos y realizar la ejecución del teatro; pero el 9 de marzo de 1858 se suspende la fábrica por las guerras entre Imperio y los Liberales. Cuando quedó la plaza en manos de los imperialistas, el gobernador Leonardo Márquez le pidió a Jacobo Gálvez que terminara el teatro; este arquitecto tuvo que salir del lugar por estar calificado como liberal. El 3 de marzo de 1859 se pone la clave de la bóveda y el 16 de junio de 1861, muere en campaña Santos Degollado y Pedro Ogazón nuevo gobernador, el 12 de noviembre del mismo año expide un decreto donde le cambia el nombre al Teatro Alarcón por el de Teatro Degollado en memoria de Santos Degollado. También se empezó la venta de los portales para conseguir el dinero de la avanzada construcción. En 1864 se suspende la edificación por la llegada de los franceses y de nuevo se le cambia el nombre al teatro por el de Alarcón. No es sino hasta enero de 1866 cuando se reanuda la fábrica y ocho mese después, el 13 de septiembre, sin terminar todavía el teatro, se hace la primera inauguración con la ópera de Donizeti: "Lucia de Lamermoore" actuando como primera dona la soprano mexicana Angela Peralta, llamada en Europa "el ruiseñor mexicano", cuando se presentó esta ópera no estaban terminadas las tres últimas localidades, ni pintada la bóveda.

Al volver el control del gobierno a la ciudad el 18 de diciembre de 1866, este gran coliseo recobró el nombre que se conserva hoy, pero la construcción quedó en el olvido por más de diez años. Se reanuda la erección en 1877 por mandato de Fermín Riestra y de ahí en adelante la construcción siguió viento en popa. En la década de los ochenta se puso el estucado de la sala, se doraron las molduras y se colgó el águila en el centro del arco del escenario y Felipe Castro pintó los murales del "Tiempo y las Horas" y "Las Famas".

De esta águila colosal hecha de madera de saúco dorada, la cual sostiene entre sus garras la bandera nacional y en el pico un trozo de cadena, se dice por ahí que el día en que al águila se le caiga la cadena del pico., .el .teatro se derrumbará. El 30 de octubre de 1880 se inaugura de nuevo con la obra "Las Campanas de Carrión"; en 1893 se pone el techo metálico de la tramoya, 1897 se instala el alumbrado eléctrico; el 30 de abril de 1909 se incendian los portales que estaban alrededor del Degollado pero afortunadamente existía un pasillo sin construir entre el teatro, los portales y los despachos de los portales. Esto fué lo que salvó al teatro del incendio. En 1954 el gobernador Agustín Yáñez encomendó al artista Roberto Montenegro la ejecución de una alegoría, representando a: "Apolo y las Nueve Musas", trabajo hecho en mosaico de Tlaquepaque y fue colocado en el tímpano del pórtico y fue desmantelado en 1964 para colocar ahí mismo la que construyó en mármol, Benito Castañeda. Aparte de la belleza del edificio creo que ha sido el único teatro que ha tenido cinco inauguraciones: la primera el 13 de septiembre de 1866, la segunda el 30 de octubre de 1880, la tercera el 15 de septiembre de 1910, la cuarta el 28 de junio de 1941 y la quinta el 8 de septiembre de 1964.

El arquitecto Ignacio Díaz Morales colocó un verso del himno de Maitines en la fachada principal que dice "QUE NUNCA LLEGUE EL RUMOR DE LA DISCORDIA". El pórtico consta de 16 columnas del orden corintio, su salón mide 20 mts. de largo por 18 de ancho y tiene una capacidad para mil 600 espectadores. la bóveda se engalana con los frescos de Gerardo Suárez y Jacobo Gálvez y el vestíbulo oval mide 10 mts. de largo por 6.50 de ancho. En este edificio de 97 mts. de largo, 36.40 mts. de ancho y una altura máxima de 22.50 mts. han desfilado personalidades como Virginia Fábregas, Anna Pavlova, Andrés de Segovia, Pablo Casals, Plácido Domingo, Rudolf Nureiev, Marcel Marceaul como entre muchos.

Plaza Liberacion


En los primeros ochenta y ocho años de vida de esta ciudad, la Plaza de Armas fue un extenso tiradero de basura, también servía para el estacionamiento de carruajes y lugar para hacer las corridas de toros (la primera el 17 de agosto de 1611). En 1630 se limpió y empedró, se le dotó de un aljibe para que abasteciera de agua a los tapatíos; en 1643, sobre dicho aljibe se construyó una fuente (primera en la ciudad) y se arboló a su alrededor. Esta plaza era la más grande que existía en la Guadalajara colonial y aquí se preparaban los vecinos para la guerra contra los indios, por eso se le conoció como Plaza de Armas. Algunas veces fue lugar para ejecuciones de los condenados a muerte y de las penas corporales por diferentes delitos. También aquí se efectuaban los actos de Fe de la Inquisición, estuvo el patíbulo y sirvió de sitio para mercados o tianguis. El patíbulo posteriormente fue trasladado a la Plaza de Venegas (hoy Mercado Corona) y la Plaza de Armas adquirió su natural remanso de paz.

En el gobierno del licenciado Ignacio Vallarta, se le dio una arreglada poniéndole unas bancas de cantera y unas columnas del mismo material con faroles. El 15 de septiembre de 1885, durante la administración del general Francisco Tolentino, se le puso luz eléctrica. En tiempos del general Ramón Corona, a esta plaza se le transformó totalmente, se le colocó un kiosco en el centro hecho por los soldados del XIII batallón, de cantera roja y barandal de fierro; al colocar este kiosco desapareció la fuente que había surtido el vital líquido por siglos, también se le colocaron cuatro estatuas de bronce en forma de animales, que después se pusieron en el jardín de la Soledad (hoy la Rotonda).

Cerca del kiosco se plantaron tres araucanas, se le puso una banqueta doble dividida por bancas y se colocaron farolas de metal de cinco luces, las que están actualmente son copias de éstas. El encargado de todas estas obras fue el licenciado Andrés Arroyo de Anda. A finales del siglo XIX, tenía cuatro grandes banquetas hechas de ladrillos llamados de "jarro", cada banqueta estaba separada en dos secciones longitudinales por una serie de naranjos y bancas de madera y fierro. El kiosco era escenario de muchos conciertos de música. Estas audiciones lograron su época de oro, durante el gobierno del general Miguel Ahumada, cuando la Banda de música estaba bajo la batuta del maestro Augusto Azzalli, de origen italiano. Esta banda primero perteneció a la Escuela de Artes y Oficios, después a la Banda Militar de la gendarmería del Estado.

Para conmemorar el centenario de la Independencia (1910), se volvió a remodelar esta plaza, se trajo de Europa un kiosco, bancas y arbotantes (estos últimos ya desaparecidos). Se le colocó piso de mosaico, cuatro pequeñas fuentes de granito y cuatro estatuas de bronce que aún se conservan.

El kiosco fue construido en París hecho por la firma D'art, Du Val D'osne; cuando se colocó en el centro de la plaza y se quitó el que ahí estaba, fue todo un acontecimiento puesto que las cariátides despertaron mucho escándalo entre algunas personas, ya que las consideraron indecentes. Como leímos anteriormente que este kiosco fue sede de los conciertos musicales. Antes de Augusto Azzalli, dirigía la Banda del Estado el maestro Clemente Aguirre, quien fue el autor de "Ecos de México".

El señor Aguirre se empeñó en formar una buena banda para la ciudad, logró mucho en este esfuerzo pero no prosiguió, debido a su salud y le entregó la batuta al maestro Azzalli, quien continuó preparando a la banda. Esta plaza fue punto clave en la vida cotidiana de los tapatíos, entre semana las mujeres no se presentaban a dar la vuelta en ella, únicamente los domingos. Los coches daban la vuelta en torno de la plaza y se acomodaban donde ésta terminaba.

La plaza se llenaba de vendedores que ofrecían frutas de horno, morelianas, tortillas de harina, cacahuates, pipitorias, charamuscas, globos de colores, nieve y no faltaba la que ofrecía ramos de camelias, gardenias y violetas. Desde 1921 en adelante, el paseo se haca en autos, de la plaza al jardín del templo de San Francisco por 16 de Septiembre. Los que iban a pie se paraban en los portales para ver pasar a las bellas tapatías, los paseos se hacían los sábados en la noche y el domingo al medio día y en la noche. Las serenatas se daban los jueves y los domingos de siete a nueve de la noche, que eran los días en que esta plaza se engalanaba con la presencia de los vecinos tapatíos de todas las clases sociales.

En las esquinas de esta Plaza de Armas o Plaza Mayor, están cuatro esculturas al estilo greco-latino de hermosas jóvenes, que representan a las cuatro estaciones.

La Primavera.- Cubierta con un quitón o túnica y cargando en su mano izquierda una vasija llena de flores y tocando con su otro brazo su floreado tocado.
El verano.- Coronada de espiga y sosteniendo un ramo de trigo en la mano derecha y sujetando con la izquierda su ancha túnica a la cadera.
El Invierno.- Cubierta de pies a cabeza con gruesas ropas, levantando con elegancia su diestra adornada con una pulsera de bronce, como premio a las duras faenas agrícolas ya terminadas.
El otoño.- Representado por una mujer pensativa y desnuda, sólo le cubren las piernas un manto y sostiene con la mano derecha, una varilla metálica, símbolo tal vez de la siega. Esta escultura es la única que tiene una pequeña placa de bronce que dice: "J. Fiske. 2628 Parck Place, New York", lo cual nos hace creer que fueron pedidas sobre catálogo, así como deducir que las otras tres obras, no son las esculturas originales.

Esta histórica plaza circundada por las calles de Corona, Morelos, Pedro Moreno y Av. 16 de Septiembre, ha sido testiga de la evolución de la ciudad desde su nacimiento. Aunque el nombre oficial de este lugar es Plaza de la Constitución, la gente tapatía la conoce como Plaza de Armas, es como quien dice "la sala de recibir" de Guadalajara; rodeada del flamante Palacio de Gobierno, el Sagrario Metropolitano, el portal más viejo de la ciudad (frente al Palacio) y el Portal Quemado. Así que mi querido lector absorba la esencia histórica que guarda esta añeja plaza, observe sus esculturas y su hermoso kiosco.

Para finalizar déjeme comentarle que en el gobierno de Flavio Romero de Velasco, se pusieron las farolas actuales al estilo de las que tenía la plaza en el siglo pasado.
Guadalajara, Jalisco, México.

Teatro Degollado a principios del siglo XX


Esta foto es del primer tercio del siglo XX. Al fondo se aprecia el templo de lo que fue el convento de los agustinos, en el templo se sigue oficiando la misa.

En la Plaza de la Liberación, entre la espalda de La Catedral y el frente del Teatro Degollado. Solamente había edificaciones normales de vivienda y comercios al estilo de las construcciones del centro, como se aprecia en la foto frente al teatro. En una de las esquinas de plaza de la liberacion se encontraba el palacio cañedo, que era una joya arquitectonica decimononica; hasta donde recuerdo haber leeido, esta construcción se encontraba a espaldas de catedral y a un costado de Palacio de gobierno, la historia nos dice un poco de esto: En un plano de 1774, muestra una hermosa construcción a espaldas de Catedral en la esquina suroeste de la actual plaza, con el titulo de: "Casas del Cabildo y Ayuntamiento de esta ciudad de Guadalajara, capital del reino de la Nueva Galicia en América Septentrional que hoy sirve de palacio y habitación al muy honorable Sr. José de Burgos, Caballero de la orden de Santiago del consejo de S.M., coronel de sus reales ejércitos, gobernadores y capitán general del reino de la Nueva Galicia y presidente de la real audiencia y cancillería del reino". Era una gran casa de dos pisos, con su puerta principal viendo al Palacio de Gobierno, era mejor conocido este edificio como "Casa señorial de los Balbuena".

Por otra parte desconozco si esta construcción posteriormente sea la misma que se llego a conocer como el Palacio de Cañedo.

Teatro Degollado a fines del siglo XIX

Teatro Degollado

Teatro degollado

Calles centricas del Guadalajara de Ayer


El 18 de mayo de 1561 se obtuvo la autorización por Cédula Real para edificar la iglesia Catedral, cuyo costo sería cubierto por la Real Hacienda, los encomenderos y los indios (disposición que no se cumplió del todo); así que el 31 de julio de 1561, Fray Pedro de Ayala quien fue el segundo obispo de la Nueva Galicia, colocó y bendijo la primera piedra de este bello templo.

A la ceremonia de esta colocación asistieron los cabildos eclesiástico y civil, la Real Audiencia y los nobles de la ciudad; poco después dio inicio la obra bajo la dirección del Alarife Martín Casillas, quien era "el maestro más insigne del reino".

La obra caminó muy despacio pues hacia falta el dinero, Leopoldo l. Orendáin nos cuenta que: "para Colmo de males, por un descuido, quemando pólvora para festejar las Pascuas del Espíritu Santo, cayó sobre el techo de zacate un flamazo.

Pronto se propago la lumbre al templo que quedó convertido en pavesas. Nada de "las muchas cosas de muy probado valor" se salvaron, a causa de esa desgracia ocurrida en 1574.

Las pérdidas se estimaron en más de 20,000 ducados" ( se refiere a la antigua Catedral). Con la falta de dinero y con la lentitud de los procedimientos administrativos, la construcción crecía muy lentamente; el Cabildo le manifiesta a las autoridades superiores, en abril de 1618, que ya se tiene culto en la nueva iglesia desde febrero, pero "pasan muy graves incomodidades por faltar mucho para acabar la dicha obra, como es el coro, puertas, ventanales, gradas, retablo, sacristía, sala de cabildo y, las demás oficinas necesarias".

A los cincuenta y seis años, seis meses menos tres días después de iniciada la obra, el lunes 19 de febrero de 1618 fue la dedicación de este templo, aunque se encontraba aún sin decorar, la fachada incompleta y sin torres. Se cuenta que ese día el Dean Antonio de Avila de la Cadena acompañado de muchos fieles, trasladó el Santísimo Sacramento de la vieja a la nueva Catedral. Mota Padilla nos da una reseña del evento: "Cantó la misa el arcediano Dr. Pedro Gómez de Colio, de quien ya vimos haber sido el primer sacerdote criollo de Guadalajara, el evangelio D. Juan de Torquemada, racionero y la epístola D. Diego García: predicó el Deán D. Antonio de Avila de la Cadena, asistió la R. Audiencia, que se componía de D. Juan de Avalos Toledo, D. Bartolomé de la Canal de la Madrid y D. Diego Medrano, oidores, siendo fiscal D. Gaspar de Chávez Sotomayor y alguacil mayor de Corte, D. Juan González de Apodaca; al lado de la epístola estaba una banca con los oficiales reales D. Francisco de Velasco,

Hernando de Múgica y Rodrigo de Zepeda; y después de la audiencia estaba otra banca de la ciudad, un estrado de tablas con sus barandas, en que se arrimaban las señoras oidoras, y el banco de oficiales reales que no tenía espaldar......". La dedicación se hizo bajo el título de la Asunción de la Sma, Virgen.

El historiador Ignacio Dávila Garibi nos narra que: "Los primeros altares fueron muy modestos a causa de la escasez de fondo en que se hallaba, entonces el cabildo eclesiástico; pero poco a poco fueron sustituidos por otros mejores, debidos a la piedad de algunos capitulares adinerados que destinaron gruesas sumas a la reconstrucción de los altares dedicados a los santos de su especial devoción. Según dice el P. de la Castilla, durante el pontificado del Exmo. Sr. Garabito se enriqueció este templo con vistosos colaterales y una crujía se formó un amplio cementerio, precisamente en el lugar que ocupa ahora el Sagrario Metropolitano; sus pretiles se coronaron de barandillas y almenas y se terminó la principal torre que queda al norte, próxima al palacio episcopal; poco después quedó también concluida la que está más al sur.
Cada una de estas torres estaba rematada por una enorme bola de piedra que sostenía una pesada estatua de cantera revestida de láminas o chapas de plomo representando una de ellas a San Miguel Arcángel y la otra al apóstol Santiago"

Hubo varios temblores que dañaron la construcción de Catedral, en 1687, 1739, 1749 y 1818 principalmente, el 22 de octubre de 1749 se cayó el frente del templo y el 31 de mayo de 1818, se derrumbaron las ya nombradas torres que eran muy parecidas a las que tiene el templo de San Francisco de esta ciudad. Muchos años duró la Catedral sin torres, fue hasta mediados del siglo XIX cuando el Arq. Manuel Gómez Ibarra construyó las actuales; "costaron, del 30 de julio de 1851 al 15 de julio 1854, 33,521 pesos más 7,166 de honorarios al arquitecto a razón de 2,000 pesos anuales" ( se empleo piedra pómez para aligerarlas en caso de temblor) Se cuenta una leyenda sobre la construcción de dichas torres, José Cornejo Franco nos dice que cuando el obispo Aranda y Carpinteiro, después de la procesión de Corpus (por 1850-1851), "el prelado amortiguaba el calorón de junio con pitayas servidas en un platón de aquellos con figuras y paisajes donde se veían campanarios piramidales, como los nuestros, y los dio por modelo al arquitecto" Gómez Ibarra.

Como dato curioso, las torres de este templo no miden lo mismo, la del lado norte mide 65.91 metros y la del sur 65.55; esta diferencia estriba en que la cruz del sur fue encajada un poco más al ser colocada en la punta de esta torre. Estas torres albergan a 16 campanas, la más vieja data de 1661 y la más joven de 1877.

El 22 de octubre de 1716, el obispo Mimbela consagró solemnemente esta iglesia y altar en honor a la Asunción de la Sma. Virgen, encerrando en el altar las reliquias de los santos mártires Concordio, Celso, Defente y Felicísimo.

Lucía Arévalo nos dice que: "La iglesia Catedral es de tres naves y seis tramos. La nave central estuvo hasta 1827, interceptada por el coro, fecha en que se cambio al lugar actual, sitio que antes ocupaba la Capilla de los Reyes. Debajo del coro y del altar mayor está la cripta que guarda los restos de varios de los obispos de Guadalajara.

Carece de capillas laterales, cuyos muros presentan arcos rehundidos con altares de cantería, y la capilla mayor es cuadrada. Los soportes son pilares cruciformes con medias columnas de fuste estriado y capitel toscano.

Corona el pilar un trazo de entablamiento; el vano Rectangular y los ósculos de los ventanales se parecen a los de la Catedral de Málaga. En el friso se continúa la convexidad de las columnas. La cubierta es gótica y de la misma altura de las tres naves; las bóvedas de la nave central son de terceteles y las ventanas, formadas por un vano rectangular y de dos ósculos son de "estirpe granadina".

Las Capillas más antiguas de la Catedral están bajo las torres, la más vieja era la del Sagrario (hoy el Señor de las Aguas) y al de enfrente (que lleva mucho tiempo cerrada) que llamaban del Marqués, dedicada a Nuestra Señora de la Soledad. El señor Fray Luis del Refugio de Palacio en su obra "Recopilación de Noticias que se Relacionan con la Milagrosa Imagen de Nuestra Señora de Zapopan", nos cuenta la leyenda del origen del Señor de las Aguas: "Es memorable, en la historia de Jalisco la inundación de los pueblos que había en el local que ocupa hoy la laguna llamada de la Magdalena. Una culebra de agua los destruyó y absorbió los más de sus habitantes. Con el resto se fundó de nuevo el pueblo de la Magdalena, y dejándose ver después de la inundación en la superficie de las aguas una imagen venerable de Nuestro Señor Jesucristo crucificado que de contado pertenecía a alguna de las iglesias de los pueblos inundados, entraron en pleito en tal forma los indios que pretendían separarse y llevarlo a la respectiva iglesia. La curia eclesiástica mandó traerlo a Guadalajara y para cortar un rompimiento entre ambos partidos, la colocó en la Catedral, y es el que se venera con el nombre del Señor de las Aguas". En 1827 se trasladó el coro a lo que por muchos años había sido Capilla de los Reyes, detrás del altar mayor, trabajos que se le encargaron al Arq. Mariano Mendoza quien fue el que construyó la cúpula del coro que arruinaron los temblores de 1875, al cual fue sustituida por la que se encuentra actualmente, obra del ingeniero Domingo Torres.

En la parte baja del coro se encuentra una cripta (recientemente remodelada) donde descansan los restos de varios obispos, "a la que antiguamente bajaban los canónigos el día de finados a cantar los últimos responsos del oficio de difuntos".

Aquí se encuentran los señores José Garibi Rivera, José Salazar López, Juan Santiago y Garabito, Juan Jesús Posadas Ocampo, Fco. Gómez de Mendiola y el Corazón de Juan Ruiz de Cabañas y Crespo. En 1863, se sustituyó el antigua altar mayor que era todo de plata v fundido en 1860, se remplazó por el ciprés de mármol que regaló el obispo Espinoza y Dávalos, traído de Génova y costó la grandiosa cantidad de treinta mil pesos de los de aquel entonces (ciprés que fue quitado hace pocos años e ignoro donde se encuentre). Dávila Garibi en sus "Memorias Tapatías" nos dice algo del antiguo altar: "Tenía la forma de un bellísimo ciprés de planta cincelada, de indiscutible mérito y gran valor; sus frontales eran también de bruñida plata, lo mismo que los innumerables objetos que lo adornaban, siendo el principal una gran lampara que pendía del centro de la nave en dirección del templete y que según el Dr. Del Campo y Rivas, tenía tres varas de diámetro, nueve de circunferencia y otras tantas de longitud; se componía de tres mil doscientas setenta y siete piezas, las cuales, sin incluir los arcos y varillas de refuerzos, pesaban cuatro mil setecientos marcos y tres onzas y media de plata. Esta valiosisima lámpara con los candiles, candelabros y candeleros de plata que le hacían juego, se fundió lo mismo que la plata que cubrían el altar mayor, durante la llamada "Guerra de Tres años", perdiéndose con esto una verdadera fortuna".

El literato e historiador José Cornejo Franco nos dice que la Catedral tiene una fachada monumental "con sus contrafuertes, en los espacios que éstos dejan se ven la portada principal y dos laterales que dan entrada a las naves de la iglesia, tres naves cuyas bóvedas se encuentran a la misma altura. Los frontis son airosos y bien proporcionados; columnas dóricas sostienen el arquitrabe rematado por un frontón triangular en las portadas laterales; la central de peralta y sus columnas, con las del segundo cuerpo, tiene capiteles corintios", en el intercolumnio superior tres imágenes en sus nichos, rematando en frontón partido.

Toda la fachada está cubierta por enorme frontón, circular, almenado, con un pabellón gótico, de reminiscencia mudéjar, sobre el eje, la caseta del reloj; el tímpano de este frontón está ornamentado con un bajo relieve que representa la Asunción de María.

Los cubos de las torres sostienen el antiguo primer cuerpo de los campanarios de pilastras y comisas toscanas, con dos arcos en cada frente; ya el segundo cuerpo es de mediados del siglo pasado, con apareadas lucernas ovales; de él que arrancan los remates piramidales......"Como dato curioso, a los campanarios se llega tras 98 escalones. En 1915 se quitó el atrio que tenía la Catedral, el cual era "amplio, enverjado entre pilastras rematadas con macetones, y cuatro grandes canceles, obra toda del primer arzobispo Don Pedro Espinosa (1853 -1866). Antes, la gradería avanzaba hasta la plazuela, habiendo de trecho en trecho guardacantones con argolla para que los señores capitulares que venían a coro en cabalgaduras, las amarrasen".

Al centro de la fachada de Catedral está un reloj que antes estaba colocado en la torre sur hasta 1877; en 1910 se traslado al Santuario de Guadalupe; se colocó uno nuevo (el que hoy está) "con soneria, adquirido por el Exmo., Sr. Lic. Don José de Jesús Ortíz", corona a este reloj una cruz de hierro catada. Sintetizando un poco, la Catedral mide 77.80 metros por 72.75 metros y 65.91 de altura máxima, posee 30 columnas dóricas, tres naves, tres puertas en la fachada, coro, altar mayor, once altares laterales, está dedicada a la Virgen de la Asunción y conserva muchas reliquias. Eduardo A. Gibbón en su obra "Guadalajara (La Florencia Mexicana)" refiriéndose a Catedral nos dice que: "Desde las bancas de hierro del aromático jardín de la Plaza de Armas, he contemplado, absorto el pensamiento, esa enorme mole arquitectónica de tan bellas líneas y matemáticas proporciones destacándose ante mi vista como un palacio de oro bañado todo por la argentina luz de la luna".

En el entablamento de la fachada, entre dos amplias comisas, esta escrito el texto del Salmo

126:NISI DOMINUS EDIFICAVERIT DOMUM IN VANUM, LABORAVERUNT QUI AEDIFICANT EAM.

Que significa, "Si el señor no edifica la casa, en vano trabajaban los que la construyen". Cornejo Franco nos sigue informando que: "La Sacristía es amplia, con cubierta de crucería; lateralmente, en los lunetos dan luz los vanos rectangulares de labrada cantera; el piso es de buena madera y en tres tramos de cajonera tallada se guardan los ornamentos. Cubre el testero gran mural con su marco dorado, copia de la Disputa del Sacramento de Rafael, ejecutada por Don Felipe Castro". También en la Sacristía se encuentra un bello cuadro de la Purísima Concepción, obra del pintor español Bartolomé Esteban Murillo.

Catedral (noten el atrio que hoy desgraciadamante esta desaparecido por la av. Alcalde)

Catedral


El edificio que ocupaba el espacio donde hoy se encuentra el Ayuntamiento de Guadalajara, era el Palacio del Arzobispado. La foto es de fines del siglo XlX o pricipios del XX y efectivamente ese edificio fue el Palacio Episcopal el que el Ayuntamiento de Guadalajara ocupo el 15 de septiembre de 1915 instalandose ahí las Cuartas Casas Municipales, hasta el 31 de julio de 1948, exceptuando el lapso comprendido entre marzo de 1922 a enero de 1923, en que fue ocupado el edificio por las fuerzas constitucionales y el Cabildo se vio obligado a trasladarse de nueva cuenta a lo que habían sido sus Terceras Casas Municipales. Este edificio, conocido como ex Arzobispado fue adquirido por el clero a finales del siglo XVIII y lo reconstruyó totalmente el obispo Diego Camacho y Avila.

El clero tuvo posesión de este inmueble hasta 1860, cuando lo ocupó el Ejército Liberal, después el gobernador Y comandante militar del Estado, general Pedro Ogazón, puso en vigor la Ley de Nacionalización de Bienes Eclesiásticos, expedida el 12 y 13 de julio de 1859 y en virtud de ésta, pasó el edificio a ser propiedad de la nación. En 1863, durante el gobierno del general José María Arteaga, estuvieron sus oficinas en este Arzobispado, pero con motivo de la aproximación del ejército francés (enero 1864), volvió a ser ocupado el edificio por el clero. Después de muchos problemas, son expulsados en julio de 1914 a la entrada de los revolucionarios a la ciudad, al mando del general Alvaro Obregón y el inmueble pasó a las nuevas oficinas del Ayuntamiento.

Antes de la instalación del Ayuntamiento en el edificio, el ex-Arzobispado fue aseado y desinfectado en su totalidad, durante el mes de febrero de 1915, trabajos a cargo de la Junta Directiva del Consejo Superior de Salubridad. En los meses subsecuentes se arreglaron las vidrieras, herrajes, chapas en las puertas, cuatro letrinas y un mingitorio. Se le colocó cemento en los pisos, etcétera; costando todo esto más de 30 mil pesos. Una descripción de lo que era este Palacio Episcopal, nos narra Villa Gordoa en su "Guía de Guadalajara", nos dice que "...Una gran puerta dorada con dos columnas de orden sencillo caprichoso da entrada a este edificio que es de dos pisos y, se compone de dos departamentos. El primer patio es amplio y rodeado de cuatro corredores que sostienen veinte columnas de orden jónico, correspondientes a otras en igual número que forman los cuatro corredores superiores que pertenecen al orden corintio.

La escalera es de una elegancia notable y de estilo gótico, hallándose colocado en la pared que la limita un cuadro pintado al óleo que representa a Ntra. Sra. del Rosario, de buena ejecución. El techo de la escalera lo forma una airosa linternilla rematada en bóveda... El segundo patio es un poco más reducido que el anterior y las columnas de los corredores pertenecen al orden toscano. En el primer piso de este departamento se encuentra establecido un colegio de infantes dedicado exclusivamente a enseñar música, canto e instrucción primaria a los niños que hacen de monaguillos y componen el coro de la Catedral...

Este edificio, fincado donde antes era una casa pequeña y de mal aspecto, fue construido en el año de 1852 por don Manuel Gómez y por orden del señor obispo D. Diego Aranda. Su coto fue de 46, 000" (descripción de 1888). Ya en funcionamiento las oficinas administrativas del Ayuntamiento, hubo varios acondicionamientos y composturas menores, al paso del tiempo la ciudad y la población crecía y con ello la demanda de servicios públicos, viéndose obligado el Ayuntamiento a modernizar sus instalaciones para dar un mejor servicio. En 1919 se instaló la sección médica que atendía a los detenidos en la Inspección General de Policía y a los empleados de las oficinas municipales.

En 1920, se instalaron las oficinas de censos y se amplió el departamento de Inspección de Bebidas y Comestibles. En marzo de 1922, regresaron a las Terceras Casas Municipales, porque tuvieron algunos problemas con lo referente a quien era el dueño del ex-Arzobispado, estuvieron en esas Terceras Casas hasta enero de 1923. En el año de 1934, se vendieron las antiguas Casas Consistoriales al gobierno del Estado en 60 mil pesos y el 13 de octubre de 1939, el edificio del ex-Arzobispado le fue concedido al municipio por el general Lázaro Cárdenas, Presidente de la República. Una vez que el ayuntamiento tuvo la seguridad que ya no sería despojado del edificio, hizo una serie de mejoras materiales, que se inauguraron el Iro. de febrero de 1946, siendo presidente municipal Marcelino García Barragán. En la ceremonia de inauguración, se colocó una placa alusiva en el cubo de la escalera. Estas obras no duraron mucho, pues dos años después, el inmueble fue demolido para construir el actual Palacio Municipal, Los trabajos se iniciaron el 23 de agosto de 1948 y desapareció completamente la construcción el 12 de octubre del mismo año.

Catedral Metropolitana de Guadalajara

El Templo que ocupaba el espacio donde hoy se encuentra la Rotonda de los Jaliscienses Ilustres, era el Templo de la Soledad

miércoles, 10 de junio de 2009

Santuario



A solo 6 años de ser obispo Fray Antonio Alcalde, fundó un nuevo barrio con la erección de un templo. Se colocó la primera piedra del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe el 7 de enero de 1777, cuatro años después y el 7 de enero de 1781 la iglesia ya estaba concluida. Esta fue el núcleo del barrio del Santuario, que es el más significativo de esta ciudad, tanto por lo urbanístico, religioso, político, social económico y administrativo. Cuando llegó Alcalde a estas tierras tapatías, los límites del ciudad eran, por el norte, la del Convento de Santo Domingo (templo de San José), el Colegio de Niñas de San Diego (Garibaldi, González Ortega), y la antigua Plaza de Toros (hoy Mercado Alcalde). Veinte años después de la muerte del Alcalde (1792), el barrio del Santuario ya estaba bien desarrollado. La ciudad ahora se extendía hacia el Hospital de Belén u Hospital Civil), detrás de este nosocomio estaban las barranquitas, en al cual fueron sacrificados muchos de los vecinos españoles, durante la ocupación del ejercito insurgente, encabezado por Miguel Hidalgo. En ese mismo año ya estaba terminado y en servicio el Santuario de Guadalupe con un cementerio en el atrio (llamado de Guadalupe), construidas y equipadas las famosas "cuadritas" que eran vivienda para familias pobres, que pagaban rentas pues meramente simbólicas.

Eran 158 viviendas ocupadas por el mismo número de familias y 576 habitantes ; se puede considerar que estas "cuadritas" fueron las fundadoras del barrio, de lo que hoy sólo nos quedan parte de la fachada de la finca número 576 de la Avenida Alcalde.

También existía el Beaterio, escuela de niñas con enseñanza de artes y oficios (hoy Palacio Federal), ya en servicio el jardín del Santuario, la Escuela de Niños con su casa del maestro, en Hospital Civil y la Iglesia de Belén. En1787, dio inicio la construcción del hospital y la iglesia de Belén, ampliando consideradamente el área urbana por la parte norte, mientras que por el noreste nacía muy pobre, aislado y rudimentario el barrio del Retiro ; pasó el tiempo por iniciativa de Alcalde, se establecieron los primeros talleres familiares de hilados y tejidos, que ayudó en mucho a la economía de la ciudad y las familias del barrio del Santuario, eran famosos los rebozos que estas industrias familiares hacían.

En el siglo pasado, el ritmo de expansión de este barrio se mantuvo, pero en el último tercio de este siglo se quiso convertir en residencial, comenzaron a levantarse casas muy suntuosas para ricos hacendados, familias ricas, etc., en Santa Mónica, Pedro Loza, Alcalde, Reforma, Garibaldi, Angulo y otras ; como ejemplo tenemos las famosa "Casa de los Perros"", obra del Ing. Arnulfo Villaseñor.
A pesar de esto, el barrio mantuvo su carácter predominante de clase media, es por eso que vemos fincas señoriales junto a otras no tan señoriales.

Famoso este barrio del Santuario por sus personalidades nacidas o radicadas en él, como Agustín de la Rosa (protector de la niñez tapatía), el presbítero Severo Díaz (astrónomo), Silverio García (benefactor), Agustín Yañez que nació en la casa 523 de Manuel Acuña, etc.

La gran fiesta anual de este barrio se celebra el 12 de diciembre. El historiador Dávila Garibi en sus "Memoria Tapatías" nos dice que la época más brillante de los festejos Guadalupanos en esta ciudad fue a mediados del siglo pasado cuando por la invasión norteamericana de 1847, el fervor nacionalista se enardeció manifestándose particularmente en estas conmemoraciones. Este festejo dedicado a la Guadalupana consistía en un novenario con organización de un convite, en el que se incluía "un carro lujosamente adornado en el cual varias preciosas niñitas vestidas de ángeles repartían los programas de la función". Dávila Garibi nos informa que : "el número saliente del programa era la procesión que en la tarde del día doce o del domingo inmediato salía del Santuario de Nuestra Señora y recorría las calles que entonces se llamaban de Santo Domingo, San Diego y el Santuario... las calles del trayecto casi quedaban entoldadas con numerosos lazos de ropa ; tápalos finos de burato multicolores, mascadas de seda chinas y otros lienzos finos propios de la época.
Las ventanas se veían cubiertas con cortinas blancas de punto o de tachihual adornadas con moños de listón y ramilletes y coronas de flores artificiales. El pavimento se regaba con hojas verdes y flores naturales sobresalientes sobre ellas con abundancia, frescura, tamaño y color lo que en aquel entonces llamaban catrina, hoy más conocida con el nombre de "Flor de Noche Buena" ; también se adornaban las casas, aceras, etc.
La imagen de Guadalupe era sacada en procesión, visitando casas particulares del barrio donde se habían levantado bellos altares o simplemente, depositaban la imagen por unos momentos sobre los marcos de las puerta o de las ventanas , "lo más caracterizados vecinos se disputaban el honor de cargar el cuadro de nuestra Señora de Guadalupe durante la procesión, en la que además de la Guadalupana salían las imágenes titulares de otros varios templos, los cuales formaban una especie de corte de honor". Todos los 12 de diciembre en el jardín del Santuario se quemaban 12 castillos en honor de la Virgen, había danzas, vendedores de cañas, mueganos, celestinas, varitas de tejocotes enmielados, cacahuates y otras golosinas.

La fonda de la Valentína (Valentina Santos Oropeza) ofrecía el sabroso pollo, famoso nacional e internacionalmente. Aquí acudieron para probar los pollos Francisco Villa, Henry Ford, Lazaro Cárdenas, Manuel Avila Camacho, Margarito Ramírez, Everardo Topete, Agustín Yáñez, Jesús González Gallo, como entre otros. Valentina Santos nació en Nochistlán Zacatecas en 1876.

Al jardín del santuario se le llamo Hidalgo, porque frente a la iglesia existió una estatua del Padre de la Patria, figura que tenía una mano hacia arriba y en la otra portaba un estandarte Guadalupano ; era de barro y al paso del tiempo unos jóvenes la destruyeron a pedradas.

En la segunda mitas del siglo XX al noreste del barrio se establecieron algunas tenerías (que antes estaban en Mexicaltzingo). El señor Genaro Aceves Mezquitán nos cuenta : "El mercado de la plaza de toros ; hoy Alcalde fue "de toros", Por dos razones : por las calles de Pino Suarez, Manuel Acuña y Herrera y Cairo ; los domingos vendían "toritos de barro" con un pitito que hacían los indios de Santa Cruz de las Huertas ; valían a dos centavos. Después se vendió la loza de barro : jarros, cazuelas, comales.
La otra causa es que entre las calles de Herrera y Cairo, belén y Pino Suárez estaba la plaza de toros, que se llamo la colorada. En ella torearon : Joaquín Hernandez Parrao, Juan Calleja el Colorín, Juan Jiménez el Excejano, y otros más. Recuerdo que en la plaza de toros, para el 15 de septiembre, por venía se hacían toros y circo. Por un real, se estaba en sombra y por medio real en sol.
Primero era el circo y luego seis toros o viceversa".

Continua narrando que : "El mercado no era como lo es hoy ; en aquel tiempo, era un puro jacalón de lámina de Zinc... al costado oriente del templo del santuario estuvo el hospital militar, llamado Hospital de Sangre, precisamente donde hoy día esta el Palacio Federal, Correos, Telégrafos".

WEB Guadalajara: ciudad de las rosas http://www.guadalajara.net/html/barrios/04.shtml

Nuestra Señora de Zapopan

Franciscano

Foto antigua del Santuario de Zapopan

Foto antigua del Santuario de Zapopan

Foto antigua del Santuario de Zapopan

Foto antigua del Santuario de Zapopan

Basílica de Zapopan

Basílica de Zapopan (1942)

Artesanos de Tlaquepaque

Artesanos de Tlaquepaque

Artesanos de Tlaquepaque

Artesanos de Tlaquepaque

Artesanos de Tlaquepaque